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Del 15 de septiembre al 15 de octubre 2011, el escultor español expone “plásticas contorsiones de hierro y fuego” en la cripta (hipogeo) de la Basílica de San Lorenzo.



La muestra que tendrá lugar en Florencia está organizada por Studio Abba, con textos críticos del profesor Giampaolo Trotta. Antonio Díaz García fue en Florencia con ocasión de la inauguración de la exposición, acompañado de un equipo español de televisión, de su galería, Trazos Art Gallery y de la revista Llei d’Art, que ha colaborado tanto en la organización como en la promoción del evento.


Antonio Díaz García funde el metal en busca de nuevas dimensiones, jugando con los espacios vacíos e invitando a los visitantes a colmar esos mismos espacios con su propia imaginación y emociones. Del antiguo arte de forjar el hierro, oficio que Antonio Díaz García domina con maestría, las barras de hierro se contorsionan, como sinuosas serpientes, para crear vestigios de objetos a la deriva dentro de un sueño. De una moderna fragua de Vulcano nacen “plásticas contorsiones de hierro y fuego”. La abstracción y fluidez de la materia evoca potencia y energía, en constante equilibrio de tensiones, torsiones y fuerza de gravedad.



Del mismo modo que acontece con todo el proceder artístico y espiritual de Constantin Brancusi, la actividad de Antonio Díaz García evoluciona hacia un constante proceso de simplificación de la forma esencial, que permite liberar la tensión y la energía de la propia materia. Su trabajo sigue una línea autónoma y magistral por la originalidad y el rigor de su estilo, proclive a la definición de tal esencialidad de la forma. Una esencialidad siempre gobernada por la originalidad de la singularidad que, a diferencia de Brancusi (estoy pensando en su “Columna del infinito”), no lo lleva hacia la experimentación de una modularidad reiterada, sino más bien a una exasperada y solitaria búsqueda de lo irrepetible de cada una de las formas, similar pero nunca idéntica a las demás, del mismo modo que sucede con la organicidad de la materia. (Giampaolo Trotta)